En la entrada #22 sobre Los Mismos, señalaba que había encontrado un precursor de ellos: A Certain Ratio. Y es increíble cómo uno siempre está inmerso en un sistema coherente de gustos. Resulta que leo la wikipedia de Lemon Jelly y aparece que una de sus influencias es A Certain Radio.
Pues bien, ha llegado el día de escribir sobre Lemon Jelly, dúo británico de electrónica creado en 1998 y ya inactivo. No recuerdo bien cuándo los conocí, pero debe haber sido el verano del 2003 ya que en ese momento hice un curso de teatro y conocí gente que sabía mucho de música electrónica.
Este grupo me encanta, tiene una onda chill, divertida, media irónica, que hace que uno pueda empezar sus días de la mejor manera. En su primer disco "Lemonjelly.ky", por ejemplo la canción "A tune for Jack", tiene esta letra:
Patagonia in South America
And I'm looking for something rather special
Yes, there he is, it's the sea elephant
And a big fella too, about 18 inches from tip to tale
That down turned snout's nearly 18 feet long
Como si fuera un documental de animales escuchamos a este hombre y sus impresiones sobre el elefante marino. Todo envuelto en una atmósfera sonora alegre e inocente. Casi al final aparece un niño diciendo algunas cosas sin sentido.
Lo mismo ocurre con "His Majesty King Raam" cuya letra es:
Surely no greater King has ever lived
No one with the love and kindness
Strength and courage of King Raam
Esto está narrado como si fuera un cuento antes de dormirse y se escuchan las campanitas y la atmósfera de ensueño y magia. Lo irónico es que no nos llegamos a enterar por qué ese rey fue tan bueno. Como si llegáramos sólo al final del relato.
Otra canción de este tipo es "The staunton lick" donde se narra cómo tocar una guitarra:
This is basic plucking, or The Staunton Lick,
Hold down the cord of see, pluck a fretted bass string with the thumb of the right hand,
And pluck the first second and third strings all together with the first,
Second and third fingers of the right hand.
This is The Staunton Lick.
This is The Staunton Lick.. Staunton.
This is The Staunton Lick.. Staunton.
De nuevo encontramos ideas muy básicas reforzadas por una sonoridad naive, light.
Creo nunca haber visto al guitarrista Wes Montgomery (1923-1968) hasta hoy. Sabía de él hace ya mucho tiempo, pues en su momento estaba alucinado con todo lo que hiciera la banda chilena de jazz Ángel Parra Trío que, en ese entonces, era el desvío que tres de los integrantes del grupo Los Tres habían encontrado para persistir en sus búsquedas musicales. Me maravillaba con los solos del guitarrista Ángel Parra (en realidad, Ángel Cereceda Orrego) que bebían, cómo no, de la poesía de Montgomery. Pero a éste yo no lo había visto hasta hoy. Y me doy cuenta pues no puedo parar de reparar en que tocaba sólo con el dedo gordo de su mano derecha. Me parece brillante y elegante a la vez, pese a que a ese dedo nunca lo caracterizaríamos así. Uno de los más grandes guitarristas se batía sólo con uno de sus dedos y, en particular, el gordo. Como para tomar nota. Me recuerda la historia de los dedos quemados de Django Reinhardt y cómo ello cambió la historia del jazz. Pero esa es o...
En Las estaciones (1801) de Haydn se escuchan ranas croar y el cacareo de los gallos. Este compositor no quería incorporar aquello en su obra, pero se vio forzado a hacerlo por el barón que se la había encargado. El mismo Haydn diría luego que esos elementos de su oratorio eran "basura afrancesada". Beethoven, su pupilo, se burlaría de esos símbolos de lo pastoril, pero se vería enfrentado a su incorporación cuando empezó a crear la Sinfonía Nº6, llamada, Pastoral (1808). ¿Cómo retratar la dicha de Dios en la contemplación de la naturaleza? ¿Cómo representar la vida del campo, con sus sonidos propios, frente a los de la ciudad? ¿Será necesario poner a gallos a cacarear y a ranas a croar? Esas son las mismas preguntas que se hacen quienes publican arte político también. ¿Será necesario decir "a x lo mató la policía", "queremos la paz", "basta de matarnos"? O, por el contrario se puede producir música que sin un mensaje explícito, entregue uno ...
En el "Prólogo para los amigos vivos" del libro Obituario (1986) de Andrés Gallardo se señala: " Uno no sabe a ciencia cierta cuándo, cómo y dónde, pero de alguna manera sabe que tarde o temprano va a figurar en un obituario y luego, quizás, en algún in memoriam desganado. Como para irse formando una idea y, dentro de lo posible, haciéndose el ánimo, en este librito se congregan dieciocho casos variados*, lamentables y sin duda ejemplares. Más vale darse por aludidos". Gallardo crea 18 breves historias en torno a la muerte (más unas citas de otros escritores sobre el tema), que, en el prólogo citado, se caracterizan como "variados". Es interesante el uso del término pues remite al concepto de "variación" que en la música clásica brilla porque conlleva originalidad y respeto hacia la tradición. Crear a partir de la obra de otro es difícil pues debe conservarse un tono de unidad, sin perder de vista la originalidad que le imprime el continuado...
Comentarios
Publicar un comentario